REFLEXIONES SOBRE MANIFESTACIONES DE JESÚS —EXTRAÍDAS DE LOS EVANGELIOS— RESPECTO A ELÍAS, JUAN EL BAUTISTA, LA VENIDA DEL CONSOLADOR, EL ESPÍRITU DE VERDAD Y LA REAPARICIÓN DE ELÍAS, CON LO CUAL SE DEFINE Y CLARIFICA EL PROCESO RELIGIOSO DE LA HISTORIA DEL MUNDO.

El siguiente artículo fue publicado en la Revista SIEMBRA, órgano del Ateneo de Propaganda Espiritista Allan Kardec, de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, Argentina, en marzo de 1948.

ELÍAS, JUAN EL BAUTISTA Y ALLAN KARDEC, ¿FUERON LAS ENCARNACIONES DE UN MISMO ESPÍRITU?

Por Héctor Centrón

Se lee en el Evangelio según Mateo, 17:10 a 13:

“Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Respondiendo Jesús les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Elías ya vino, y no le reconocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista”. (Aquí se evidencia un fenómeno en Jesús de retrocognición con respecto a Elías, quien vivió 980 años a. C., y otro de presciencia o precognición con respecto a la expresión «restaurará todas las cosas». Jesús, como sabemos por Emmanuel en su libro Hacia el camino de la luz, estuvo en la creación de la Tierra, testimoniado, además, por su manifestación: «Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese» (Juan, 17:5).

Ateniéndonos a los posibles errores que debe haber en los textos de los Evangelios, podemos hacer de ellos, tal como lo hiciera admirablemente el Maestro Kardec, un análisis libre de preconceptos, con el solo fin de confrontar las palabras del Mesías con pasajes de los libros del genio de Lyón.

El texto del Evangelio más arriba transcripto deja traslucir claramente que, aparte de su venida como Juan el Bautista, Elías habría de venir nuevamente y restaurar todas las cosas.

Ahora bien, cotejemos la antedicha afirmación con el comentario que Allan Kardec hace en su libro La Génesis, XVII:37:

“Anuncia ( Jesús) como Consolador y Espíritu de Verdad a quien enseñará todas las cosas y recordará lo que Él ha dicho: entonces su enseñanza no era completa; es más, prevé que se habrá olvidado y desnaturalizado lo que Él dijo, ya que el Espíritu de Verdad hará recordar, y, en comunidad con Elías, restablecerá todas las cosas, es decir, según el verdadero pensamiento de Jesús”.

Creo que este párrafo nos puede iluminar en el estudio que realizamos. Más arriba mencionamos las palabras de Jesús anunciando otra venida de Elías, o sea Juan el Bautista —conforme al texto del Evangelio—. Ahora Kardec dice: “Ya que el Espíritu de Verdad hará recordar, y, en comunión con Elías, restablecerá todas las cosas, según el verdadero pensamiento de Jesús”.

En consecuencia, nos cabe preguntar: ¿Quién es ese Elías anunciado por Jesús que trabaja y actúa acorde con el Espíritu de Verdad, el cual, bien lo sabemos los espíritas, presidió y tuvo un papel preponderante en la revelación de la Doctrina Espírita que le hicieron al Maestro Kardec los Espíritus superiores, cumpliéndose, de tal manera, la promesa del Consolador? ¿Estaríamos fuera de la lógica si nos atreviéramos a pensar que el anuncio de una nueva encarnación de Elías se refería a la gran misión desarrollada por Rivail-Kardec, mediante la codificación del Espiritismo, el cual, por lo demás, no es otra cosa que el cumplimiento de la llegada del Consolador, a la vez que la ratificación del anuncio de Malaquías, ver Antiguo Testamento, 4:5 y 6 respecto a Elías? ¿No tendríamos alguna razón al afirmar que no otro que aquel que preparó el terreno para la misión de Jesús en la Palestina sería quien desempeñara, por su capacidad y sus quilates espirituales y en cumplimiento de los mismos anuncios proféticos del Mesías, la grande obra realizada para la transformación del mundo?

Concluimos sintetizando los testimonios de Jesús en los Evangelios:

Elías y Juan el Bautista son el mismo Espíritu (Mateo, 17:10 a 13).

Ascendiente espiritual de Juan el Bautista: “¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta” (Lucas, 7:26).

Elías restaurará todas las cosas” (Mateo, 17:11).

Ese Elías y Juan el Bautista, reencarnado en el siglo 19 como el profesor Hippolyte Léon Denizard Rivail – Allan Kardec, quien soñaba con «hallar la clave del problema oscuro y controvertido del pasado y del porvenir de la humanidad» entrevé, con la lucidez y condición de «más que un profeta», en los fenómenos espíritas, «la solución que había buscado vanamente toda mi vida», como el mismo Codificador narra en sus Obras Póstumas, «Mi primera iniciación en el Espiritismo», recibiendo ese anuncio del Espíritu de Verdad (otro cumplimiento profético de Jesús), que, en comunicación mediúmnica psicografiada por la médium, señorita Japhet, le anunció:

“No habrá más religión, porque se fundará una verdadera, grande y digna del Creador… Los primeros fundamentos están ya echados… Tú, Rivail, tu misión es ésa” (30 de abril de 1856).

Y el mismo Espíritu de Verdad, en otro mensaje me-diúmnico recibido por la médium, señorita Aline C., le dice, reconociéndolo un reformador:

“La misión de los reformadores está llena de escollos y peligros. La tarea es ruda, te lo prevengo, porque has de agitar, remover y transformar al mundo entero” (la letra bastardilla es nuestra).

¿Y no es ésa la tarea encomendada al Espíritu de Verdad en Comunidad con Elías: de restaurar todas las cosas? Pues eso fue lo que hicieron el Espíritu de Verdad y Kardec con la codificación del Espiritismo, el Consolador prometido.

Y eso mismo se refleja en el luminoso Prefacio de El Evangelio según el Espiritismo, firmado por el Espíritu de Verdad, estrechamente unido a él —conforme a la profecía— durante todo el transcurso de su vida terrena:

“En verdad os digo que son llegados los tiempos en que todas las cosas deberán ser restablecidas en su verdadero sentido para disipar las tinieblas, confundir a los orgullosos y glorificar a los justos”.

Y en razón de esa transformación del mundo, en todos los órdenes, que viene a cumplir por designio divino, un Espíritu dicta una comunicación sobre el porvenir del Consolador prometido por Jesús, recibida por el médium Jorge Genovillat, y dice:

“El Espiritismo está llamado a jugar un papel inmenso sobre la Tierra. Reformará la legislación, establecerá la religión de Cristo, convertida en manos de los sacerdotes en comercio y tráfico vil, instituirá la verdadera religión, la religión natural, aquella que parte del corazón y va derecho hacia Dios sin revestirse con fórmulas religiosas ni necesitar de las gradas de un presbiterio. Detendrá el vuelo al materialismo y al ateísmo, en los cuales se han refugiado ciertos seres por el abuso incesante de los que se dicen ministros de Dios y predican la caridad con una espada en cada mano, sacrificando a su ambición y su sed de dominio los derechos más sagrados de la humanidad” (la letra bastardilla es nuestra).

EN ESTE BICENTENARIO DE LA REENCARNACIÓN DE ELÍAS, REDIVIVO EN LA PERSONA DEL PROFESOR HIPPOLYTE LÉON DENIZARD RIVAIL – ALLAN KARDEC, QUEDE EXPRESADA LA GRANDE ESPERANZA DE QUE TANTO DOLOR Y SACRIFICIO QUE LLEVÓ Y LLEVA LA INSTAURACIÓN DEL REINADO DE LA FRATERNIDAD EN LA TIERRA, SEA UN MOTIVO PERMANENTE PARA EXPRESAR NUESTRA INMENSA GRATITUD A ESTE ESPÍRITU QUE LUCHA POR EL BIEN DEL GÉNERO HUMANO A TRAVÉS DE LOS MILENIOS. ¡LOOR A ELÍAS, ALLAN KARDEC, JUAN EL BAUTISTA, JAN HUS Y EL PROFESOR DENIZARD RIVAIL, TODOS UNIDOS SIEMPRE AL MESÍAS Y COCREADOR DE NUESTRO MUNDO: JESÚS DE NAZARET!…

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ESTAS REFLEXIONES —COMO SE OBSERVARÁ— NO ESTÁN FUNDAMENTADAS SOBRE INVESTIGACIONES OBJETIVAS Y CIENTÍFICAS DE LOS HECHOS ESPÍRITAS, PERO SÍ SOBRE LA CERTEZA DE LAS VIVENCIAS Y REVELACIONES QUE, A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS, SE CONSERVAN INQUEBRANTABLES, DANDO CUMPLIMIENTO A LAS PALABRAS DE AQUEL QUE DIJERA: MIS PALABRAS NO PASARÁN… HABLO COMO EL PADRE ME LO HA DICHO… MUCHOS PROFETAS Y JUSTOS DESEARON VER LO QUE VEIS, Y NO LO VIERON; Y OÍR LO QUE OÍS, Y NO LO OYERON (MATEO , 13:17).